El metilfenidato, comercializado bajo los nombres de Ritalin, Ritaline, Rubifen, Concerta, Ritrocel, Aradix, Medikinet o Metadate, es el medicamento más utilizado para el manejo de “niños problema”, a lo que los psiquiatras llaman “niños con síntomas del TDAH, trastorno por déficit de atención con hiperactividad.”
Este químico, tienen una estructura similar a la anfetamina, y está clasificado por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos como un narcótico de clase II, es decir, se encuentra en la misma clasificación que las anfetaminas, morfina y la cocaína.

Casualmente eso es lo que se le proporciona a nuestra niñez sin control alguno en la mayoría de las escuelas de Costa Rica: una droga igual a la cocaína.
En los centros educativos, a un niño se le diagnostica con “déficit atencional”, cuando este no pone atención a sus maestros o cuando su atención está dirigida a otras cosas de su interés.

Algunos maestros, para evadir su responsabilidad en cuanto a dirigir la energía del infante o su atención, es decir, para evitar dedicarle algo de esfuerzo, simplemente para no complicarse, le proporciona la droga. Desafortunadamente, lo mismo sucede con algunos padres de familia, quienes en última instancia no desean asumir su responsabilidad para con sus hijos y los prefieren drogados antes que dedicarles tiempo.

Para nadie es un secreto que muchas ONG’s, así como la Asociación de Psicólogos Educativos de Inglaterra (AEP) han afirmado que los beneficios de este fármaco no son sostenibles a largo plazo y se requieren dosis cada vez más fuertes. Es decir, la demanda o necesidad de la droga en los niños va “in crescendo”.

Los mismos fabricantes de este fármaco han indicado que esta droga puede ser adictiva y la FDA, Administración de Alimentos y Fármacos de EE.UU, señala en un estudio que los consumidores de Metilfenidato tienen más probabilidad de consumir cocaína a lo largo de su vida.

Si esto es así, ¿Cómo carajos queremos combatir el narcotráfico si en nuestras escuelas se está creando la demanda futura de drogas?, ¿Cuándo veremos al Ministerio de Salud y al Ministerio de Educación en una batalla en contra de esta droga?